Demanda por carne aumenta y sector estudia alternativas de negocio

Se estima que en 2018, la producción de carne sea mayor que la media de los diez años anteriores. El desarrollo de grandes países y los hábitos hacen que el consumo de proteína animal sea un reto para el negocio alimenticio en el futuro. Todavía, para una producción más sustentable, es necesario pensar en alternativas

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que la demanda por proteína animal deberá duplicar en 2050. Para alcanzar la cantidad necesaria de este nutriente, el sector alimentar investiga alternativas para que, en el futuro, puedan desarrollar un negocio sustentable y lucrativo.

Sin embargo, como recuerda Walter Willet, profesor de nutrición de la Universidad de Harvard, para el periódico El País, “generalmente, los elevados consumos de proteínas animales están relacionados con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y mortalidad en comparación a la misma cantidad de proteínas procedentes de fuentes vegetales, que aportan una grasa saludable y micronutrientes”.

Estas son, por lo tanto, cuestiones de hábitos. Se percibe, especialmente en los países ricos y en desarrollo, un aumento del consumo de carne. Según un estudio del banco holandés Rabobank, existe una expectativa de aumento de producción de proteína animal para el 2018 superior a la media de los últimos diez años.

Además de la salud, la producción de carnes no es considerada sustentable para el medio ambiente. Como explica Maria Lettini, directora de la FAIRR, una organización que promueve a la producción sustentable, “la industria pecuaria es responsable del 14,5% de las emisiones del efecto invernadero del planeta. Resulta más contaminante que el sector de transporte”.

Estrategias

Una alternativa es transformar los métodos para disminuir el costo ambiental de la producción de carne, transformando la pecuaria en una actividad más ecológica.

A partir de políticas públicas, países como Suecia y Alemania han discutido la necesidad de aumentar el control sobre el consumo de carne, y Dinamarca analiza la imposición de tasas sobre el consumo de carne.

Otra alternativa son los productos vegetales que aportan proteínas. Por ejemplo, las bebidas lácteas, que han sido sustituidas por otras, como las de soya.

De diversas partes llegan noticias de laboratorios que investigan y producen alimentos. Por ejemplo, la empresa Memphis Meats, que investiga como producir carne de ave sin animales, a partir de células de aves cultivadas en laboratorio. La empresa norte-americana, Impossible Foods, elaboró una hamburguesa hecha con plantas, que posee sabor y valor nutricional similar a la carne.

Los profesionales del área de Alimentación tienen un rol importante en este escenario. Una formación adecuada, como los cursos patrocinados por FUNIBER como el Máster en Nutrición y Biotecnología Alimentaria, pueden ofrecer los conocimientos para actuar con eficacia en este sector.

Fuente:  El gran negocio alimentario de las proteínas

Foto: Creative Commons por Pixabay