Ciudades amigables, comunidades adaptadas a las personas mayores

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Ciudades amigables, comunidades adaptadas a las personas mayores

La OMS promueve una red de ciudades adaptadas a las personas de la tercera edad con lugares seguros, entornos agradables y espacios públicos accesibles

Las ciudades de Hong Kong, Singapur y Ebersberg (Alemania) son pioneras en el mundo al tener un sistema que alarga el tiempo de duración de la luz verde de los semáforos. A través de un chip, se puede alargar seis segundos más el tiempo de cruce, llegando a 16, lo que permite que las personas con movilidad reducida, como las personas mayores, se sientan más seguras al pasar por un paso de peatones.

Este es un ejemplo de cómo las ciudades se están adaptando al estilo de vida de los adultos mayores. Según la ONU, en 2050 habrá más de 2.000 personas mayores de 60 en todo el mundo, con lo que cada vez será más importante que las ciudades sean inclusivas.

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) creó en 2010 la Red mundial de la OMS para ciudades y comunidades amigables con la edad. Se trata de un proyecto que tiene como objetivo conectar ciudades, comunidades y organizaciones de todo el mundo con la visión común de hacer que las comunidades sean un lugar para envejecer.

Tres años antes, en 2007, la OMS ya publicó una guía sobre cómo deberían ser estas ciudades amigables para estar adaptadas a las personas de la tercera edad. El documento tiene en cuenta diferentes aspectos como los espacios al aire libre y los edificios, el transporte, la vivienda y la participación cívica y el empleo. Estas son algunas de las recomendaciones con respecto a los lugares públicos:

  1. Entornos agradables y limpios, sin niveles molestos de ruido y sonidos.
  2. Espacios verdes sin barreras, que sean seguros y no estén en mal estado de conservación.
  3. Ciudades con áreas de descanso, que estimulen a las personas mayores a caminar y a sentarse cuando lo necesiten.
  4. Aceras amigables con la edad, es decir, superficies lisas, anti-deslizantes, suficientemente anchas como para que pasen sillas de ruedas, con rampas niveladas con la calzada, libres de obstrucciones y en las que haya prioridad para los peatones.
  5. Cruces peatonales seguros, en los que los semáforos den el suficiente tiempo para pasar, con tiras antideslizantes y señales auditivas para cruzar.
  6. Accesibilidad y eliminación de barreras físicas. Es importante que cuando se acceda a un lugar mediante escaleras también haya rampas adaptadas.
  7. Entorno seguro: “La sensación de seguridad en el entorno de vida particular afecta fuertemente la predisposición de las personas para moverse en la comunidad local”, explica la guía de la OMS. En este sentido los entornos públicos deben ser considerados seguros.
  8. Baños públicos adecuados, limpios, señalizados correctamente y accesibles para discapacitados.

Las ciudades amigables pretenden fomentar la participación de los adultos mayores en los espacios públicos, favoreciendo, así, un envejecimiento activo.

Para todas las personas interesadas en el estudio de los cambios físicos, sociales y mentales en las personas mayores, FUNIBER patrocina la Maestría en Gerontología. Su programa se centra en la investigación de los procesos de envejecimiento y de los cambios en la sociedad que resultan del envejecimiento, cada vez mayor, de la población.

Fuente: Un chip que da a las personas mayores más tiempo para cruzar semáforos

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