En un mundo saturado de estímulos digitales, fenómenos como el doomscrolling y la pérdida de la lectura profunda están transformando la forma en que consumimos información y afectando nuestra salud mental. Este artículo explora cómo estas prácticas impactan especialmente a los jóvenes y ofrece estrategias para fomentar un uso más consciente de la tecnología.
Doomscrolling: el ciclo de noticias negativas
El término doomscrolling describe el hábito de desplazarse compulsivamente por contenido negativo en redes sociales y sitios web. Popularizado durante la pandemia de COVID-19, este comportamiento está impulsado por algoritmos que priorizan contenido sensacionalista, la curiosidad morbosa y el FOMO (miedo a perderse algo). Los impactos incluyen:
– Estrés y ansiedad: La exposición constante a noticias negativas refuerza pensamientos pesimistas y puede generar preocupación excesiva.
– Disminución de la empatía: Consumir repetidamente contenido angustiante puede insensibilizar a los jóvenes ante la violencia y las tragedias.
– Problemas de sueño: El tiempo excesivo frente a la pantalla afecta la calidad del sueño, lo que deriva en fatiga y dificultades de concentración.
– Pérdida de interés en pasatiempos: El tiempo dedicado al doomscrolling reduce la oportunidad de participar en actividades enriquecedoras.
La pérdida de la lectura profunda
Simultáneamente, la Generación Z enfrenta desafíos en la lectura profunda, una habilidad esencial para interpretar y reflexionar sobre textos complejos. Según un artículo de The Conversation, los jóvenes no han dejado de leer, pero lo hacen de manera distinta, priorizando contenidos breves y visuales. Esto ha llevado a una disminución de la atención sostenida y un aumento de la dispersión cognitiva.
La multitarea, la fatiga informativa y la preferencia por contenidos multimodales han obstaculizado la capacidad de los estudiantes para leer con intención. En lugar de reflexionar sobre lo que leen, consumen información de manera superficial, lo que afecta su comprensión y pensamiento crítico.

Estrategias para gestionar el doomscrolling y recuperar la lectura profunda
1. Establecer límites de tiempo: Utilizar herramientas de control parental para limitar el uso de aplicaciones y dispositivos.
2. Promover un equilibrio digital: Establecer horarios sin dispositivos, especialmente antes de dormir, para reducir la exposición a la luz azul.
3. Fomentar la lectura intencional: Enseñar estrategias metacognitivas como la relectura activa, el subrayado estratégico y la elaboración de preguntas durante la lectura.
4. Crear un entorno positivo en redes sociales: Dejar de seguir cuentas negativas y priorizar fuentes de noticias diseñadas para jóvenes, como BBC Newsround.
5. Practicar la lectura lenta: Reducir la velocidad de lectura para profundizar en el significado del texto y fomentar la reflexión.
El rol de los educadores y padres
Es crucial que los adultos modelen un uso saludable de la tecnología y promuevan hábitos de lectura profunda. Establecer acuerdos familiares sobre el tiempo frente a la pantalla y fomentar discusiones sobre los efectos del doomscrolling puede ayudar a los jóvenes a desarrollar una relación más consciente con la tecnología.
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Fuentes:
Internet Matters
The Conversation