Los cambios demográficos que están ocurriendo en el mundo permitirán la coexistencia de cuatro y hasta cinco generaciones de filiación directa. Bajo este nuevo panorama se debe cuidar que no surjan conflictos de intereses de los distintos grupos, antes bien debería propiciarse la integración de las edades, la solidaridad de las generaciones y revalorar el estatus social de los ancianos. El crecimiento del segmento de la tercera edad se ha producido por un marcado retroceso de la mortalidad de edades elevadas, sobre todo en regiones como Europa, América del norte y Japón. En el caso particular de España, se calcula que será uno de los países con mayor población de ancianos en el mundo para el año 2050.

La nueva estructura familiar que se produciría en España, por ejemplo, cambiaría las modalidades de transferencia patrimonial, el sistema de seguridad social, los valores culturales y hasta influiría en la política. La tendencia podría originar un cambio en el sistema productivo español, hacia un sistema que produzca actividades masivas de tiempo libre y servicios.

Por el lado de los conflictos, se debe considerar que los trabajadores deberán soportar una mayor carga de esfuerzo económico para sostener los sistemas de seguridad social que resultarán más costosos, además la presencia de grupos con intereses distintos podría generar tensiones sociales en el mediano plazo. Para minimizar los conflictos se debe generar un entorno en el que la sociedad sea considerada como un todo que interactúa y progresa en conjunto.

Para Luis Martín Pindado, presidente de la Unión Democrática de Pensionistas (UDP), se debe trabajar para fomentar el diálogo y el encuentro entre las distintas generaciones, creando un entorno en el que se refuerce la autoestima y el valor del papel de cada uno, evitando la exclusión social, creando espacios donde mayores, jóvenes y niños puedan encontrarse y compartir, lugares en los que se pueda generar nuevas actividades que involucren  a personas de todas las edades, con distintos programas.

De acuerdo a una investigación realizada en el 2008 por Imserso, el 98 por ciento de las personas mayores considera que participar en Programas Intergeneracionales les ayuda a que se sigan sintiendo útiles para los demás, el 95 por ciento considera que les hace sentir mejor mentalmente y el 94 por ciento percibe una sensación de bienestar físico.

Las asociaciones de mayores ya plantean algunas propuestas para integrar a múltiples generaciones en unas cuantas décadas. Se sugiere  fomentar la creación de centros intergeneracionales y crear programas con actividades específicas que integren a distintos grupos de la población, realizar actividades de integración tanto en centros de mayores como en universidades, centros  de juventud, institutos y colegios, formar a personas para que participen en la organización de eventos de integración intergeneracionales, fomentar campañas específicas, integrar a personas con riesgo de exclusión social, premiar las iniciativas que fomenten las relaciones intergeneracionales y lograr que los medios de comunicación presten atención a personas que realicen este tipo de actividades.

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