En un mundo donde la sostenibilidad se ha convertido en un factor clave para consumidores e inversores, el greenwashing o lavado verde se ha transformado en un desafío ético y regulatorio. Este fenómeno, que consiste en hacer afirmaciones ambientales engañosas o no verificadas, está bajo la lupa de organismos reguladores en todo el mundo, incluyendo Australia, Estados Unidos y Europa.
El caso de los protectores solares y el impacto en los consumidores
Recientemente, la Comisión Australiana de Competencia y Consumo (ACCC) presentó una demanda contra Edgewell Australia, fabricante de las marcas Hawaiian Tropic y Banana Boat. La acusación señala que estos productos, etiquetados como «reef friendly» (amigables con los arrecifes), contienen químicos como octocrylene y avobenzone, que pueden dañar los ecosistemas marinos. A pesar de haber eliminado esta etiqueta en sus productos en Estados Unidos desde 2020, la compañía continuó usándola en Australia hasta 2024.
Este caso subraya la importancia de garantizar que las afirmaciones ambientales sean respaldadas por evidencia científica. Según la ACCC, estas prácticas no solo engañan a los consumidores, sino que también afectan su capacidad para tomar decisiones informadas y optar por productos realmente sostenibles.
La respuesta global al greenwashing
El greenwashing no es un problema exclusivo de Australia. En el ámbito global, reguladores como la Comisión Europea y la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos han intensificado sus esfuerzos para combatir este tipo de prácticas. En Australia, además de la ACCC, la Comisión Australiana de Valores e Inversiones (ASIC) también ha tomado medidas, imponiendo multas millonarias a empresas por afirmaciones ambientales falsas o engañosas en el sector financiero.
Por ejemplo, en el sector energético, las empresas enfrentan un escrutinio especial debido a sus afirmaciones sobre tecnologías de captura de carbono, emisiones y créditos de carbono. Estas declaraciones deben estar respaldadas por datos verificables y no ser inconsistentes con las operaciones actuales.

Cómo evitar el greenwashing
Para las empresas, evitar el greenwashing no solo es una cuestión de cumplimiento legal, sino también de proteger su reputación. Algunas recomendaciones clave incluyen:
– Asegurarse de que las afirmaciones sean claras, precisas y respaldadas por evidencia científica.
– Evitar términos vagos como «eco-friendly» o «sostenible» sin una base verificable.
– Implementar procedimientos internos de cumplimiento que garanticen la validez de las afirmaciones antes de publicarlas.
Además, es fundamental que las empresas alineen sus prácticas operativas con sus estrategias de marketing para evitar discrepancias que puedan ser interpretadas como engañosas.
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Fuentes:
ABC News: ACCC accuses popular sunscreens of greenwashing
White & Case: Greenwashing and sustainability – a clear enforcement focus for regulators