Gracias a un experimento aleatorio realizado por el Hospital Infantil de la Universidad de Nueva York, en conjunto con la división de pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Standford en Estados Unidos, se ha determinado que reducir la exposición a la TV y el uso de computadoras en niños de 4 a 7 años «puede tener un papel importante en la prevención de la obesidad y la reducción del  índice de masa corporal (IMC)».

El informe detalla además que el aumento de peso está relacionado al consumo de alimentos poco saludables durante estas actividades de entretenimiento. Para este estudio se seleccionaron niños entre 4 y 7 años, con el 75% o más del IMC correspondiente a su grupo de sexo y edad. Se procuró además que los participantes del estudio tuvieran como mínimo 14 horas de exposición a la televisión y el uso de videojuegos por computadora.

Se reclutaron setenta niños para participar del estudio, sin que se establezcan condiciones médicas para  impedir o interferir la actividad física habitual, o limitar el acceso a la TV o actividades sedentarias relacionadas con el uso del televisor. Se consiguió además consentimiento de la familia para instalar dispositivos de monitoreo a cada televisor o casa durante el estudio.

Los niños que tomaron parte del estudio se distribuyeron al azar en dos grupos. En uno de los grupos se procuró reducir en un 50% su exposición a la televisión y el uso de computadora, mientras que el grupo de control no redujo su exposición a estos aparatos electrónicos. La evolución en el índice de masa corporal (IMC) fue monitoreado cada 6 meses durante 2 años.

Los niños que modificaron sus hábitos en el uso de TV y videojuegos mostraron reducción de su comportamiento sedentario y se redujo el consumo de alimentos poco saludables en comparación con el grupo de control. El informe indica que los niños se ven influenciados por los comerciales en los que principalmente se anuncia comida rápida.

El cambio en la exposición a la televisión tuvo relación directa al cambio en el consumo de alimentos poco saludables, pero no tuvo mayor impacto sobre cambios en la actividad física, porque este último factor está determinado por las características particulares de cada niño. l experimento tuvo un mayor impacto en familias con baja posición socioeconómica.

Utilizar tecnología para modificar los hábitos de exposición a la TV elimina la vigilancia paterna necesaria para dar fuerza a las reglas impuestas, y permite a los niños determinar el mejor momento para ver televisión, a diferencia de las reglas convencionales como abstenerse de ver televisión hasta concluir con las tareas escolares. Por otro lado, se determinó que los televisores colocados en las habitaciones de los niños podrían incrementar el riesgo de obesidad, más que en los casos en los que el televisor se encuentra en espacios familiares.

El estudio concluye que una reducción de la exposición a la televisión y el uso de la computadora puede tener un papel importante en la prevención de la obesidad y la reducción del IMC en niños, y prevenir a largo plazo la obesidad en adultos.

Fuente: rima.org