mertz_amosmall_2010057_lrgEl iceberg B-9B impactó contra el morro del glaciar Mertz en la Antártida originando un segundo iceberg de 2.500 kilómetros cuadrados, un extensión equivalente al tamaño de Luxemburgo o veinte veces la extensión de la ciudad de Buenos Aires. El impacto ocurrió entre el 12 y 13 de febrero y ahora son dos iceberg gigantes que flotan a la deriva. Los científicos no han logrado calcular con precisión el impacto que este fenómeno tendrá en el planeta, pero se estima que modificará las corrientes oceánicas cercanas y amenazaría el ecosistema de esa parte del planeta.
El Dr Neal Young, del Antarctic Climate and Ecosystems Co-operative Research Centre, indica que hay colonias de pingüinos emperador que acuden a esta zona para alimentarse y las focas rondan el área para tener acceso a las polinias o aguas abiertas. De acuerdo al científico, un cambio en la disponibilidad de aguas abiertas afectaría la tasa de producción de alimentos para los animales de la zona, sobre todo en la producción de algas que sirven de alimentos a los peces de la zona.

El desprendimiento de los glaciares del Antártico afectarán sobre todo la vida en el océano. El oceanógrafo del instituto Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina, de Alemania, que la creación de aguas profundas ocurre solo en algunas pocas zonas del mundo como en la Antártida, y es este proceso el que alimenta de oxígeno a las corrientes marinas, al ralentizarse el proceso de creación de aguas profundas algunas zonas en los océanos del mundo perderían oxígeno y por tanto la vida en esas zonas se extinguiría. Por su parte el oceanógrafo Mike Meredith duda acerca de las predicciones de Hoppema, al indicar que la formación de aguas profundas también se produce en otras zonas del mundo y para que se extinga la vida la reducción de aguas profundas debería durar años o décadas.

A partir de la información del  Antarctic Climate and Ecosystems Co-operative Research Centre de Australia, la publicación Science Daily informa que la futura localización de los dos glaciares que se han desprendido afectarán las corrientes oceánicas de la zona, modificarán el tamaño (y tal vez duración) de las polinias o aguas abiertas, y se verán alterados los procesos de producción de hielo marino y la formación de aguas profundas. Si bien una modificación en la formación de aguas profundas alteraría las corrientes oceánicas, algunos científicos consideran que se produciría solo una alteración local y no se afectaría el clima global.

Expertos reportaron a AFP que «una disminución en la velocidad de producción de agua fria y densa podría resultar en inviernos menos templados en el Atlántico norte». Aún se requieren más investigaciones pero los gobiernos deberían hacer mayores esfuerzos para monitorear los cambios originados por la suma de fenómenos que aparentemente estarían aislados como el paulatino incremento de la temperatura en el Artico y su impacto en la corriente del golfo, el impacto en el clima del próximo máximo solar del 2011 y las alteraciones que ocasionarán los icebergs a los que hacemos referencia en esta nota.

Noticia de AFP

Más fotos

http://earthobservatory.nasa.gov/IOTD/view.php?id=42819