Debate: Ahorrar en salud con la promoción de actividad física

¿La práctica de actividad física regular podría evitar gastos públicos en el sistema sanitario? ¿Deberíamos esforzarnos más para el fomento de la actividad física? Conozca la opinión de profesores que forman parte de la rede universitaria con la que colabora FUNIBER, y participe también en el debate.

Un informe divulgado recientemente por la Fundación España Activa presenta la realidad del sedentarismo entre la población española.  El estudio muestra datos muy interesantes sobre cómo influye el tiempo de práctica (o inactividad) física sobre la salud de las personas y también, sobre el gasto sanitario.

La realidad de este estudio podría ser transferible al resto de la población mundial ya que, en el siglo XXI, uno de los problemas sanitarios más graves es el sedentarismo y los niveles de sobrepeso, con sus enfermedades y patologías derivadas.

A partir de dicho informe, hemos consultado varias cuestiones con dos profesoras que forman parte de la Red Universitaria Internacional con la que colabora FUNIBER:

  • Vivian Lipari. Magíster en Administración de Servicios de Salud y Magíster en Salud Pública. Es docente de la Universidad Internacional Iberoamericana (UNINI-México) y se encarga de la coordinación académica del Área de Gestión e Investigación Sanitaria.
  • María Martín. Doctora en Ciencias del Deporte y docente en la Universidad Europea del Atlántico (UNEATLANTICO-España), ha desarrollado su actividad investigadora en el ámbito de la actividad física para la prevención de la obesidad infantil.

 

¿Por qué tiene tanta relevancia una población sana y activa en la reducción del gasto sanitario?

VIVIAN LIPARI – Una población sana y activa tiene menos riesgo de padecer enfermedades crónicas relacionadas con la inactividad física. Y son justamente estas enfermedades crónicas las que elevan el gasto sanitario ya que, como su nombre indica, al momento de ser diagnosticados con ellas, la persona las padece durante toda su vida, lo cual encarece el gasto en salud.

Por ejemplo, en América Latina y el Caribe, la pérdida de productividad económica asociada a enfermedades crónicas entre 2006 y 2015 fue aproximadamente de 84 billones de dólares. Esta carga de enfermedad crónica y la carga económica asociada a ellas debe tomarse muy en serio y generar políticas que busquen su mitigación.

 

MARÍA MARTÍN – La obesidad, y en general el exceso de peso, es para mí un claro ejemplo de “enfermedad silenciosa”. A simple vista, no acarrea grandes dolencias ni malestar físico, pero es una situación que va progresivamente empeorando la salud física y mental de una persona. Y es en esta transición silenciosa donde reside el problema, ya que cuando el exceso de peso se pone de manifiesto (por ejemplo, hipertensión o hígado graso), las estrategias para revertir el problema son más costosas (económica y moralmente) que el hecho de haber seguido un estilo de vida activo y saludable.

Lo que se está observando en los últimos años, es que este coste (económico para el sistema sanitario y anímico para la persona que lo sufre) se podría reducir potenciando determinadas estrategias para la lucha contra el sobrepeso y la obesidad desde la etapa infantil hasta las personas de avanzada edad. “No todo vale”, y es importante focalizar los esfuerzos en aquellas intervenciones que se han llevado a cabo con éxito a largo plazo y que tienen una proyección de futuro. Hay estudios que demuestran que realizar 180 minutos de actividad física vigorosa durante 3 meses ayuda a mejorar la composición corporal de niños y adolescentes con exceso de peso. No obstante, aún hay poca información sobre el “efecto rebote” (¿qué pasa cuando el programa de ejercicio finaliza?) y la repercusión a largo plazo.

 

¿Por qué no se alcanzan las recomendaciones de la OMS en casi ningún país?

MARÍA MARTÍN – En la actualidad existen numerosas maneras de ocupar el tiempo de ocio, y muchas de ellas no requieren de ningún esfuerzo físico para disfrutar de ese tiempo (por ejemplo, ver la tele, videojuegos, internet, etc.). Todas estas actividades de pantalla tan difundidas entre la sociedad tientan a la población a invertir su tiempo libre de manera pasiva.

Realizar actividad física o cualquier deporte requiere de un esfuerzo físico y de un compromiso para seguir realizándolo a lo largo del tiempo. Tal vez estos valores de compromiso y esfuerzo para lograr los objetivos propuestos (por ejemplo, mejorar nuestros niveles de condición física) hayan perdido fuerza en las últimas décadas.

 

¿Por qué es tan poco habitual la inclusión de la actividad física en las recomendaciones sanitarias, más allá de las recomendaciones mundiales de la OMS?

VIVIAN LIPARI – Creo que los países están tomando más conciencia sobre este importante tema de salud pública, y han empezado a desarrollar estrategias para contrarrestar las alarmantes cifras de obesidad y enfermedades cardiovasculares que siguen aumentando, especialmente en niños. Considero que existe un gran déficit comunicacional que vaya de la mano de los cambios impulsados por los gobiernos, ya que falta lograr que la población tome más atención a estos problemas, y que entienda que la actividad física es la vía para evitar complicaciones en nuestra salud y por ende, los riesgos de mortalidad temprana por dichas causas.

Según la OMS, al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud. La principal razón es el aumento del sedentarismo asociado al aumento de las comodidades producto de las nuevas tecnológicas que evitan que nos movamos más.

 

¿Qué se puede extraer del informe?

VIVIAN LIPARI – Debemos considerar la inactividad física actual como una alerta y tomar conciencia de lo que ello nos produce, como personas y como sociedad.

Según la OMS, los niveles de inactividad física son elevados en prácticamente todos los países. Por ejemplo, en los países desarrollados, más de la mitad de los adultos tienen una actividad insuficiente y en las grandes ciudades de crecimiento rápido del mundo en desarrollo, la inactividad es un problema cada vez más relevante.

Si dejamos que estas cifras aumenten, también lo harán las enfermedades crónicas y por consiguiente, lo hará el gasto en salud.

MARÍA MARTÍN – Este informe sobre la inactividad física y el sedentarismo en la población adulta española pone de manifiesto que, aunque hay iniciativas en marcha, todavía falta mucho camino por recorrer para que la sociedad sea consciente de la importancia de cuidarse a lo largo de toda la vida.

Hay parte de la población que es conocedora de los beneficios de llevar un estilo de vida activo y saludable, pero que por diferentes motivos (por ejemplo, falta de tiempo, cansancio derivado de la jornada laboral, etc.) deja a un lado la práctica de actividad física. Una de las conclusiones que se podría extraer de este informe es la necesidad de adaptar las recomendaciones de actividad física a las necesidades de la población actual, como por ejemplo, con la implantación de programas de ejercicios en la empresa.

Por otro lado, en algunas partes del mundo se debe continuar la labor de información y difusión de las recomendaciones de la OMS sobre actividad física como primer paso para prevenir las enfermedades relacionadas con la inactividad. Es muy importante que vayamos poco a poco separando la condición de sobrepeso u obesidad como algo propio de la sociedad actual, y que lo veamos como lo que es, una enfermedad con graves repercusiones a medio y largo plazo.

 

¿Cómo se podría potenciar esta reducción del gasto sanitario en los países?

VIVIAN LIPARI – Se deben incentivar políticas públicas dirigidas a potenciar el aumento de actividades físicas en las poblaciones, teniendo en consideración los factores de fondo que la afectan, por ejemplo, la urbanización desmedida, que, a través de la superpoblación, el aumento del flujo vehicular, la mala calidad del aire acompañada de menos áreas verdes e instalaciones deportivas; han contribuido negativamente al desarrollo de dichas actividades.

Además, las políticas públicas y programas que puedan impulsar los gobiernos, deben contar con campañas comunicacionales adecuados, ya que no sirve de nada hacer políticas públicas si la población no se entera de ellas.

MARÍA MARTÍN – En el ámbito de la actividad física, en España se ha podido apreciar que la crisis económica ha hecho mella en el porcentaje de población activa. Poco a poco iremos recuperando y aumentando los niveles de población que realiza actividad física de manera regular, pero no sin ayuda. Es decir, se requiere del trabajo conjunto de instituciones públicas y privadas que hagan visible la necesidad de incrementar el tiempo de ocio activo y que apuesten por ello reduciendo el coste de las actividades, incluyendo un profesional de la actividad física en los centros sanitarios, etc.

 

¿Qué futuro nos espera? Obesidad infantil, sedentarismo, patologías en edades tan tempranas…

VIVIAN LIPARI – Las políticas públicas deben ser atingentes a los problemas sanitarios de cada país y ser modificadas no por los vientos políticos de turno, sino por una necesidad real de la población; es muy recomendable empoderar a las personas, educarlas, para que, a partir de la información que reciban tenga el derecho a una mejor calidad de vida.

MARÍA MARTÍN – Nos espera un futuro de lucha, de seguir trabajando para que todas esas personas, niños y jóvenes, que en la actualidad no realizan ningún deporte o actividad física encuentren la motivación necesaria para “engancharse” a un estilo de vida activo. Si bien es cierto que las cifras de obesidad parecen haberse estabilizado en los últimos años, esto no quiere decir que el trabajo esté hecho, pues esas cifras siguen siendo alarmantemente altas en algunos países latinoamericanos en los que uno de cada tres niños tiene exceso de peso.

Es necesario un trabajo a largo plazo y enfocado a diferentes ámbitos (familiar, comunitario, sanitario,…) que haga visible lo que la inactividad física y el sedentarismo significan para el presente y el futuro de nuestra sociedad.

 

Se puede afirmar que las cifras actuales son claras respecto a cómo el sedentarismo contribuye de manera nefasta en la salud de las personas pero también, como ese numeroso grupo poblacional con muchos problemas sanitarios puede poner mayor peligro el sostenimiento de una sanidad que presenta problemas económicos bien importantes.

Desde FUNIBER, a los profesionales del área de Salud y Deportes, planteamos algunas cuestiones para un debate necesario en este sentido:

  • ¿Se debería plantear la práctica de la actividad física como una necesidad para evitar el fracaso del sostenimiento de los sistemas sanitarios?
  • ¿Ha llegado el momento de plantear políticas más extremas para el fomento de la actividad física?

 

¡Esperamos sus aportaciones!

Para leer el informe: Termómetro del Sedentarismo en España